
Miguel Vargas es un artista joven, integro y prolífico; estos son sus espectáculos:
Zahorí
Este espectáculo trae una manifestación de una memoria popular andaluza, del arte nacido en las sombras de una cultura iletrada, para transmitir el amor y el temor a la vida obligado a crear ese misterio que la literatura ha querido nombrar con palabras como duende, ángel, sonidos negros y otras intuiciones del surrealismo.
Zahorí - buscador de sueños. Un espectáculo protagonizado por la cantaora Esperanza Fernández y el bailaor Miguel Vargas, dos aristas de indiscutible calibre, que en su vida real forman matrimonio. Unos de los pocos artistas que han sabido subir a un escenario la magia y la catarsis del flamenco.
Magic of Flamenco
La tristeza se vuelve alegría.
En la danza se fusiona el cuerpo con la mente y empieza producirse una cierta alquimia….eso es el “encanto” que puede tener la cara de un bailarín...cuando cuerpo y mente se abrazan puedes verle el alma…
Un espectáculo de música, cante y danza en el cual el bailaor Miguel Vargas se sumerge en el sutil mundo de la sensibilidad.
La voz de la prestigiosa cantaora Esperanza Fernández y, ocho músicos “de alto quilate” le dan vida, a la banda sonora de la” celebración del festival” de nuestro mundo interior que emana de nuestra vida.
Un espectáculo flamenco con idea original de Miguel Vargas.
Bailo porque soy, soy porque bailo
El Flamenco es mi forma de expresarme, mi filosofía de vida, no solo mi trabajo. Cuando estoy bailando, revelo mi alma. Soy flamenco desde la mañana cuando me levanto hasta que me acuesto por la noche, -también cuando estoy dormido, porque sueño flamenco. Flamenco es mi mujer, mis hijos son flamenco, flamenco es la ciudad donde vivo y todo lo que hago.
En su espectáculo Miguel Vargas quiere mostrar la universalidad de este arte tan genuino, que es el flamenco. Quiere mostrar un mundo, una forma de vida, en la que los elementos se integran formando un todo. Quiere que el público lo perciba así, como algo real, como su realidad: Esa esencia, esa vida de la que él se siente, como artista y como persona, simplemente parte.
Preludio Andaluz
“El flamenco no es sólo cante, baile o música, sino que es la cultura de mi pueblo. En él están todos los sentimientos esenciales del ser humano como la tristeza, el amor, el coraje, el orgullo, la felicidad…”
Este espectáculo pretende introducir al espectador al arte flamenco como una forma de vivir, como una cultura viva y real, haciendo énfasis en la estampa de la mujer andaluza.
Una luz suave y cálida nos recuerda el amanecer del sur andaluz, escuchando el poema Tierra Nativa de Luis Cernuda arropado por la música de una guitarra, vemos en escenas las bailaoras en estampas costumbristas con un vestuario de la Edad de Oro del flamenco, con flores, peinetas, mantones y volantes. Con este preludio andaluz se abre paso al primer baile, así cada baile tiene su preludio, haciendo un recorrido por ambientes de los más dispersos, representados por los distintos palos como son el cante por farruca, cantes de las minas, tangos de Triana, cantes de ida y vuelta, cantes de fragua, siguiriya, nana, rondeña/fandango y soleá.
El espectáculo cobra vida. Las bailaoras lucen con batas de cola y abanicos, mantones y canastas, intercalándose con los solos de Miguel Vargas conjunción de tradición, sobriedad y modernidad.
Un espectáculo coreografiado por Miguel Vargas.
La danza de las energías
Un espectáculo único que contrasta la fuerza masculina y la sutileza femenina.
Vemos en escena a la pareja del bailaor y la bailaora en un paso a dos, lleno de momentos de absoluta devoción contrastado con momentos de la rivalidad entre ambos sexos. El hombre valiente y con bravura con baile varonil, salvaje y elegancia innata con andares de torero y la bella mujer siempre consciente de su arma seductora con su mirada tentadora. Así el hombre fuerte y potente siempre queda indefenso ante la sensualidad de la mujer. Pero también vemos su complicidad y la necesidad mutua que tiene cada uno de ellos del sexo opuesto. Un estallido de emociones y energías como un volcán en erupción que deja al espectador electrizado y envuelto en una magia indescriptible.

