
El festival propicia el encuentro de esos artistas que han sabido heredar el camino que les han marcado los grandes maestros del cante, el baile y la guitarra y han desarrollado su actividad creativa empeñados en encontrar nuevos caminos estéticos y expresivos al flamenco del siglo veintiuno.
Son de la Frontera: ese sonido del tres cubano trasportado por Raúl Rodríguez a los sones de Morón, del mítico tocaor Diego del Gastor, abren un nuevo camino a la música flamenca, el cante, el baile, la guitarra, todo, flamenco grande.
Miguel Poveda: uno de los genios de su generación. Su disco “Tierra de calma” publicado este año, es una demostración de su sabiduría cantaora, asumiendo propuestas de riesgo, a la par que profundiza en el arte tradicional y queda la verdad, canta cada día mejor.
Israel Galván: es hoy el bailaor revelación de su generación. Por su innata capacidad intepretativa. El baile flamenco es, tal vez, la disciplina más árdua. La técnica, el duende y la inspiración deben mezclarse en el tamiz mágico de aquellos artistas que aspiran a dibujar obras de arte en el aire con el pincel de las manos, el cuerpo y los pies.
Vicente Amigo: guitarra en concierto “un momento en el sonido”, cordobés por querencia y vivencia, el toque de Vicente. Se expresa con poesía, pasión y un relajo de maestro auténtico. Sin duda uno de los más destacados concertistas flamencos, reconocido universalmente.
“El flamenco vive”, de Silvia Marín, compañera desde el primer año del festival, dando a conocer el flamenco a los niños. El maestro Salva del Real con sus lecciones de guitarra, Luati González a la percusión, Talegón de Córdoba con el cante y conferenciantes.
